jueves 5 de agosto de 2010

Secun never dies

Me acordé de Sebastián.
¿O era Sebastien? Ya ni me acuerdo; teníamos doce años, trece, catorce. Teníamos toda la prisa porque la secundaria terminara ya. Bueno, no sé él, pero a huevo que yo sí.

Sebastián Guillaume. Pasé semanas tratando de pronunciar bien su apellido hasta que lo logré y la chocamos creo que en las mesas de ping-pong. Sí, algo así.

Era el menso del salón. Un francés que había llegado a los diez años a México por "trabajo del papá", o esas cosas que nos dicen los adultos cuando creen que no entendemos un pito. Tenía un acento ridículamente francés y un olor desagradable; como a lunch de antier, como a vómito, como a mocos. Blanquísimo, altísimo, flaquísimo y encorvado. Claro, le decían Shaggy, ya me acuerdo. También tenía una particular enfermedad mental que nunca supe qué era. Mensísimo para todas las materias, un imposibilidado malpedo para los deportes, una cosa de pena para socializar.

Los maestros nos decían que sólo era tonto; porque hasta eso, jamás se le trató como "niño especial". Cómo lo jodían al pobre. Constantemente lo desnudaban en el salón y lo hacían correr detrás de su ropa. Sanos momentos de diversión. El goleador, el sacadieces, el cogelón, el que tenía moto; todos se unían para humillar al francesito pendejo. Las niñas se tapaban los ojos y gritaban ya chamacos, los vamos a acusar con el prefecto. Él reía, los ofendía en un español de doblaje y parecía disfrutarlo. Creo que eso es lo que más me enfermaba.

Empecé a hablarle un día. Habremos hablado de caricaturas, seguramente. A veces caminábamos juntos, jugábamos Magic y me acompañaba por la torta cubana. Se reían de mí, claro. Mi amiga me dijo: "Te vas a convertir en la Jenny de ese Forrest". Me reí y la mandé a la verga porque ewww no, no mames, yo sólo le hablo porque pobrecito, además es bien divertido el pinche Sebas.

La carta llegó. En una hoja de libreta, con un lápiz debilucho y una letra incomprensible. Hasta la hoja olía culerísimo. Y ni siquiera era una carta. Era una hojota arrugada con dibujos de animalitos: caballos, delfines, gatos, dinosaurios y un ME GUSTAS grandote.

El horror. La Jenny de ese Forrest, la Lisa de ese Rafita. La puta madre en qué pedote me metí. Ajá, y todo por querer ser buena onda con el chavito francés que mira cómo la sufre el pobre.

Huí hasta cansarme, negué todas las partidas de Magic que hubo que negar, alejé kilómetros mi pupitre del suyo y jamás volví a saludar a su mamá, ni a pasar por su casa.

Creo que no le dolió tanto. En unos meses parecía ya no conocerme. Ni siquiera me acuerdo cuándo fue la última vez que lo vi. Ni nos despedimos. Pero es que eso: parecía no reconocerme.

A veces paso por su casa como esperando verlo ahí menseando en su ventana. A veces lo googleo esperando saber algo de él. Que volvió a Francia y se hizo actor de teatro, o que sigue ganando concursos de comelones por todo el país, o que encontró un pueblo muy bonito donde todos juegan Magic y tienen por novia a la chica que les gustaba en secundaria.



12 Escúpelo:

Fabyio♥ dijo...

Pero pasa que a veces te toca ser el francés. Y de haberlo sido una vez, lo serás para siempre. Buen post. Un beso, Ciervo.

Kentucky Freud Chicken dijo...

Pobre Sebas, we.

Lucy dijo...

C'est la vie ciervito... C'est la vie.

¡Buen post! ♥

La Escribana dijo...

Aunque tiene ese acentó tan Kitsch del mundo contemporáneo, no deja de verse tan agradable a la escéna. REalmente configura un juego entre voces del imaginario colectivo y la intención de novedad. Me recordó tanto a esa generación medio descarriada que se vino después del medio siglo, como practicantes y generadores de la cultura...
Me encantó este cuento, ficcionario o no está muy bien descrito.
Saludos
PD: disculpe si sigo su blog, llegué a él por el buen Poesimista

Rubo dijo...

Me gustó harto tu post. Y pues ya, eso.

____thenomad dijo...

Buenos posts. Me gusta.

Ms Dan Flowers dijo...

Aww Todas tuvimos un Sebas... WAIT! Yo no.
Me encantó!<3

Patulovski dijo...

Está bueno. Lo escribiste por remordimiento o es una de esas tragedias?

Miguel Ángel Calderón dijo...

Ésa escena de los Simpsons es mortal pero pasa y duele cuando tú eres "Rafa" y no Lisa.

Espero que poco a poco se sanen las heridas. Dicen que el tiempo las cura, yo no lo creo.

Fhercho dijo...

el magic... :P
jiji

Taxidermia dijo...

Una vez tuve a un Rafa al que le rompí el corazón. Lo más curioso es que le decíamos Lisa, por obvias razones, y yo, pues ya sabes. No hubo chistes, realmente apenas lo pienso. Creo que era el único con televisión en mi secundaria, y con internet, y con quemador. De hecho, tuve el primer quemador de Tijuana y en esos tiempos eso me hizo rico: pagó un viaje a Tecate, un fin de semana, para conocer a una morra que conocí por latinchat (las tendencias, sí: soy un hombre de ciclos).

Ahora hay una reunión de la secundaria próxima... No sé si ir y pedirle disculpas o si alejar más el pupitre: tiene Facebook y está gorda y fea: así de sencillo.

DINOBAT dijo...

Se vive y se olvida o simplemente volvemos...